
Por Bernardo
Kliksberg
El impacto
del alza de los precios en América Latina
La importancia
de apoyar el Programa Mundial de Alimentos
La crisis derivada de
los altos precios de los alimentos ha dejado de ser una amenaza;
es una realidad cuyas consecuencias pueden ser devastadoras. Diversos
países latinoamericanos pueden ser muy afectados.
Multitudes protestaron
en Haití, Egipto, Filipinas, Malasia, Indonesia y otros países
por hambre. En Haití las manifestaciones llevaron a seis
muertes, y a la renuncia del primer ministro. El Presidente del
Banco Mundial, Robert Zoellick, advirtió que 33 países
están en riesgo de explosión social porque los aumentos
han dejado a amplios sectores sin margen de supervivencia. En Nigeria
las familias gastan el 73 por ciento de su presupuesto en alimentos,
en Vietnam el 65 por ciento, y en Indonesia el 50 por ciento. “¿Por
qué un mundo en condiciones de producir alimentos para mucho
más que su población actual, genera esta situación?”
Los precios de los alimentos
se duplicaron en los últimos 3 años, y subieron un
48 por ciento desde fines del 2006. El trigo subió un 120
por ciento en el último año, alcanzando su precio
más alto en 28 años. El maíz, por su parte,
duplicó su precio en los últimos 2 años.
Los ministros de Economía
del mundo, reunidos en la Asamblea del Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional, consideraron que es una amenaza mayor a
la estabilidad política y económica que, incluso,
los actuales tumultos en los mercados de capitales.
Qué
dicen los Organismos Internacionales
¿Por qué
un mundo, que tecnológicamente está en condiciones
de producir alimentos para mucho más que su población
actual, “El relator especial de la ONU llama a las políticas
de biocombustibles un crimen contra la humanidad” está
generando esta gravísima situación?
Los análisis de
los organismos internacionales coinciden. Hay un aumento de costes
por el aumento del petróleo, un aumento de la demanda de
proteínas de China e India, y también incide el cambio
climático, que ha afectado duramente a países productores
como Australia.
A todo ello se suma,
según análisis como los del Banco Mundial y otros,
el impacto de las políticas que tienden a reemplazar tierra
usada para producir alimentos por biocombustible,“Los alimentos
han subido un 20 por ciento en las últimas 3 semanas”
y los subsidios al biocombustible. El relator especial de la ONU,
Ziegler, las llama a tales políticas un crimen contra la
humanidad. Dice que se están quemando cientos de millones
de toneladas de maíz, cereales, arroz, y otros productos
para producir biocombustibles.
José Graziano,
Director Regional de la FAO resalta además el papel de la
especulación.
La responsabilidad
de los ricos
“América
Latina produce alimentos para 3 veces su población actual
pero que la desnutrición crónica infantil es el 16
por ciento” Las consecuencias son muy severas. Según
el Financial Times, los alimentos han subido un 20 por ciento en
las últimas 3 semanas. El arroz, alimento del 50 por ciento
del género humano, un 43 por ciento respecto al pasado mes
de enero. Los mayores exportadores están restringiendo ventas
para asegurar el consumo interno, y Filipinas, el mayor comprador,
no ha podido adquirir lo que necesita.
Diversos países
latinoamericanos pueden ser muy afectados. Se estima que la región
produce alimentos para 3 veces su población actual pero que
la desnutrición crónica infantil es el 16 por ciento.
Las distorsiones pueden ser aún mucho mayores.
Se impone actuar en todos
los aspectos; entre ellos, se espera que los países ricos
cumplan con sus compromisos de ayuda al fortalecimiento de las capacidades
agrícolas nacionales, apoyen el Programa Mundial de Alimentos
que está reclamando fondos imprescindibles, y según
plantea un editorial del New York Times, sus políticas de
energía crearon el problema. Ahora estos países deberían
ayudar a resolverlo.
Fuente:
Safe Democracy
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