Por Ricardo Lasagno

No comprar periodistas, comprar los medios con todo adentro

Antes les pagaban a los periodistas, después arreglaron con los dueños de los medios, ahora la estrategia es comprar radios y diarios con todo lo que hay adentro, incluyendo el personal. Es una forma de mantener el control absoluto de lo que se informa. Por desgracia para el poder, a medida que esta estrategia progresa, los medios libres ganan cada vez más importancia porque el lector y la audiencia se vuelcan decididamente hacia ellos.

Indudablemente Kirchner ha desarrollado lo que podríamos denominar “metamorfosis de adaptabilidad”, en otros términos mutar de acuerdo a la conveniencia política y adecuarse a la nueva realidad desde un posicionamiento que le permita hacer lo que mejor sabe: combatir a su enemigo hasta lograr su compra o aniquilación.

El problema para Kirchner es que no tiene términos medios y por lo tanto al carecer de tacto desnuda rápidamente sus estrategias y es mucho más fácil adelantarse a sus movimientos en el plano político o social e inclusive pronosticar con alto índice de certeza sus posibles reacciones.

La prensa ha sido y seguirá siendo siempre el gran problema para el matrimonio presidencial. Ellos conciben a la prensa como un eje bobo de difusión de la propaganda política, que en función de la “objetividad periodística” debe hacer abstracción de todo lo malo y centrarse solamente en lo bueno que hace el gobierno o en cuestiones menores que llenen páginas pero eviten las trascendencia de lo cuestionable.

Éste es el concepto lineal que sostiene el mundo K de la prensa, “su prensa”. En ese marco a nivel nacional está Página 12, los medios de Daniel Hadad y hasta no hace mucho Clarín que por cuestiones de intereses cruzados, por el momento, se encuentra en la vereda de enfrente del paladar kirchnerista.

En Santa Cruz y más precisamente en Río Gallegos el juego lo siguen diarios como El Periódico de Rudy Ulloa junto a dos productoras de televisión y una radio FM que son de su propiedad, órganos panfletarios del gobierno nacional, verdaderas usinas de desinformación, difamación y operación política de cuarta categoría.

Quedan en el espectro gráfico la Opinión Austral, Prensa Libre y Tiempo Sur como medio “de papel”, dos radios AM, una de la provincia (LU14) de neto corte oficialista y Lu12, un emprendimiento privado junto al diario LOA pero que se nutre de la pauta oficial y está presa de los dineros públicos que llueven mensualmente.

De entrecasa

Tiempo Sur es un diario comercial, con relativo interés periodístico que ha fluctuado entre épocas con algunos atisbos de buena información y otros (la mayoría) con noticias lavadas, mucha información de la web y una cobertura más bien Light a la hora de tener que negociar con el poder. Sin embargo se puede decir que de todos es el menos favorecido con los fondos oficiales.

Prensa Libre, cuyo nombre paradójicamente contrasta con su espíritu periodístico, ni siquiera alcanza la categoría de los dos anteriores y tiene falencias no solo de estilo sino que carece de identidad propia, nacido de un negocio sui géneris que en sus orígenes era una tímida agencia de un diario fueguino, hoy se ha transformado en un negocio de imprenta, impresión de folletines, facturas y de paso, un diario.

En el espectro radial Río Gallegos cuenta en este momento con más de 45 Fm en su mayoría sin regularizar o en vías de hacerlo, sin estar debidamente normalizadas y con una decadente performance en lo estrictamente periodístico.

Quien lidera los dos segmentos principales de la mañana y la tarde es Fm News, una emisora que funciona como una empresa y que se potenció al calor de los conflictos del año 2007 cuando transmitía ininterrumpidamente para todo el interior provincial y se constituyó en el faro informativo de la región mediante la adopción del concepto de la libre información.

Desde muy temprano Fm Abril cuenta con una audiencia inamovible que es partidaria de los clásicos periodistas Barabino, López y Gatti y algo más alejado en audiencia se coloca Fm Tiempo en el segmento de la mañana que va entre las 09:30hs y 13:00hs. Las demás radios en general no miden una audiencia importante especialmente por la falta de un formato informativo genuino, original y dinámico, ya que los conductores de sus programas se ven restringidos para hablar de determinados temas por compromisos políticos o económicos y solo se dedican a tratar cuestiones locales de baja tensión, a leer los diarios o la web, careciendo de análisis y opinión. Ese formato que utilizan ya está perimido y no se encuentra acorde a los gustos y necesidades de la nueva audiencia que cada vez exige más compromiso al periodismo que viene.

Participación y análisis

Es interesante tener presente este panorama para abordar lo que queremos destacar más adelante, es decir las capacidades de cada medio para solventar una actividad periodística atractiva, moderna y útil al conjunto de la sociedad. La mayoría de las radios en la ciudad de Río Gallegos no desarrollan la interactividad con su audiencia (al menos en programas políticos y sociales, si lo hacen los programas musicales) y este punto es crucial en el nuevo formato de radio que viene desarrollándose a través de las nuevas tecnologías. Si la gente no se siente incluida y su opinión reflejada en el medio, cambia de sintonía automáticamente y eso está seriamente comprobado.

Arturo Merayo, especialista español en el fenómeno comunicacional con los mass-media señala que ya no importa que una radio “hable para si mismo”, en referencia a los denominados “estudios cerrados” donde no se da participación al oyente. Las múltiples vías de propagación de la información y la instantaneidad que han logrado las nuevas tecnologías de comunicación interpersonal han abatido todas las barreras que impedían la interactividad entre el emisor y el receptor y por consiguiente insistir en el concepto de “estudio cerrado” es involucionar y paulatinamente quedar relegado de las preferencias del público.

El modelo que jode

Este pequeño análisis que antecede es necesario para entender lo que a continuación quiero expresar y que es el nudo de mi comentario. Señalar cuáles son las nuevas estrategias que adoptó el gobierno para evitar la dispersión de opiniones que finalmente afectan su imagen y en un futuro cercano, cuando el poder comience a declinar, ganarán tanto peso que erosionarán irremediablemente las bases de sustentabilidad de ese poder.

Hace un tiempo la estrategia del kirchnerismo se centraba en la compra de voluntades individuales; periodistas que tentados por la seguridad económica desertaban de su vocación y se alineaban a un sistema que les daba seguridad, un pasar relativamente tranquilo pero que los marginaban definitivamente de sus carreras enfriando su imagen hasta que dejaban de ser considerados. Todos sabemos que la audiencia y el lector a todo aquel que no ve ni escucha ni lee, lo ignora hasta el olvido.

Como mayor apuesta el poder pactaba con el dueño de un medio, situación ésta que dependía de la compensación económica que otorgaba el gobierno en ese momento. Cuando ésta declinaba, la información cruda arreciaba y se aplacaba con un nuevo acuerdo y así sucesivamente. Éste era el objetivo final de uno y otro.

Con el tiempo el periodismo nuevo fue ocupando espacios dejados por algunos históricos, los medios comenzaron a aparecer como hongos y dentro de ellos, algunos con total prescindencia de los dineros públicos y de los favores del poder.

Aquellos trabajadores del periodismo que no encontraron lugar para desempolvar su vocación en los medios adictos se volcaron hacia estos otros y entonces la dispersión fue muy grande y el poder debió buscar alternativas más seguras para convalidar sus proyectos sin tener que andar corriendo detrás de los molestos periodistas que la iban de independientes o de los dueños que hoy le pedían cinco y mañana diez.

Vamos por más

Por este motivo Néstor Kirchner decidió no comprar más periodistas, sino comprar los medios.

En este esquema se inscriben los multimedios de Ulloa, la reciente adquisición del diario local Prensa Libre por parte de Lázaro Báez quien además tiene un par de radios Fm y ofertó oportunamente por El Periódico, Tiempo Sur y La Opinión Austral sin suerte aparente hasta el momento.

El objeto es simple y está a la vista: tentar a la mayor parte del espectro periodístico a estar bajo la actividad condicionada de estos medios subalternos. La contrapartida puede ser un buen sueldo o promesas que difícilmente se cumplan en el futuro expansionista que tienen estas radios y diarios que viven a la sombra de la pauta pública o que sirven para enjuagar otros negocios.

Enemigo en casa… y controlado

Con esta estrategia se saca del mercado gente valiosa que en la “vereda de enfrente” puede causar problemas y así se ejerce el control directo y absoluto que cuando el dueño del medio es otro no siempre los acuerdos son seguros y efectivos.

En general cuando compran estos medios dejan a todo el personal e incorporan a aquellos que pueden cooptar y que en definitiva son una potencial amenaza realizando otro producto fuera de sus dominios.

Este paraguas laboral les permite al poder, dentro de esta nueva concepción de cooptamiento, mantener controlado absolutamente todo, teniendo como base de presión la amenaza del despido que para el periodista marcado por la impronta oficialista significa no ser fácilmente aceptado en los medios independientes y viceversa.

Sin embargo esta estrategia dispuesta por el ex presidente, quien en Buenos Aires lo ha hecho con varios medios del interior bonaerense e intenta ahora con Telefé a través de su ladero indiscutible, Rudy Ulloa Igor, también lo lleva adelante en Santa Cruz y hay una parte de la historia que nadie le cuenta a los periodistas deslumbrados por el poder de los elegidos.

Capitales volátiles

Los negocios y los medios adquiridos por el poder se hacen mediante personas que prestan sus nombres y son la cara visible física y jurídicamente; ordinariamente denominados testaferros, que constituyen el último eslabón de la cadena y el más volátil. Éstos protegen al capitalista y en general éste a su vez responde a un poder superior. Ahora bien, con la misma facilidad con que ese medio fue adquirido ante una orden de “necesidad y urgencia” puede ser vendido o cerrado y en ese caso el perjuicio para la gente que allí trabaja suele ser irreparable.

Como en la construcción de estos medios no existe un genuino sentido periodístico, ya que están creados para otros fines, la excelencia profesional es un bien despreciable y cualquiera puede cumplir cualquier rol, de hecho huelgan los comentarios de muchos colegas que cumplen tareas en medios del poder, donde permanentemente le hablan de la prescindibilidad, un vocablo que en periodismo no se lleva bien con las ganas de trabajar, de crear, ni con la iniciativa propia que mueve la actividad periodística día a día.

En muchos casos, como sucede en los negocios de otros segmentos de la actividad comercial que adquiere el poder, los que hasta ayer fueron propietarios de la radio o el diario pasan a ser gerentes o gerenciadores como forma de ocultar hacia afuera que tal o cual medio ha pasado a manos de un pool de empresas vinculadas al poder de turno.

Dentro de este marco se inscribe este furor por la compra de medios de comunicación por parte de gente allegada al poder, en general respondiendo a una directiva matriz que en este caso indudablemente viene de nivel nacional.

Únete, combátelos o cómpralos

El control total de los medios es una utopía largamente acariciada por el poder en todo el mundo. El presidente Chávez en Venezuela es un ejemplo práctico de lo que ocurre en Latinoamérica, sin embargo no siempre la presión, la amenaza y la censura son aconsejables para acallar a la prensa opositora o a la crítica.

La nueva tendencia es la compra de los medios para poder mantener el control absoluto y definitivo de todo lo que se dice e informa, aunque esto signifique matar la creatividad, la disdencia, el análisis despojado y la individualidad de cada periodista que trabaja en cada uno de ellos. En definitiva es lo que buscan quienes pretenden serenar las voces críticas que perjudican la imagen de un gobierno.

Sin embargo la contrapartida de esta estrategia es que si bien por un lado logran “planchar” la actividad periodística de muchos medios, por el otro se potencia considerablemente la de aquellos que están fuera de la órbita del poder. Es decir que crean referentes más fuertes y sólidos circunscriptos en muy pocos medios en los que se focaliza el interés general, quienes además de aumentar su audiencia y/o lectores, pasan a ser utilizados como matriz de consulta de los medios nacionales que buscan información no contaminada y más veraz.

Por eso les decimos a los poderosos que compran diarios y radios todos los días. Gracias porque al empequeñecer a los otros, nos hacen más grandes a nosotros.

Fuente: Agencia OPI Santa Cruz

Álvaro Bermúdez Náutica (Puerto del Buceo, Montevideo)

Instituto de Capacitación Profesional

 

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