
Despenalización
del aborto y el avance de la ciencia
Entre
la ciencia y la fe
Si hay algo que nos asombra
y sobre lo cual no se puede dudar, es el arrollador y brutal (no
encuentro calificativos más adecuados) avance de la ciencia
en todos los campos. La física cuántica nos abre el
camino a un futuro que está más allá de la
potencialidad imaginativa y de la capacidad inventiva de cualquier
ser humano.
Un Julio Verne hoy no
podría trascender por la simple razón de que cualquier
cosa que saliera de su frondosa imaginación se haría
realidad, no a los 40, 50 o más años, sino antes que
lograra imprimir el libro. Lo mismo le sucedería a Leonardo
da Vinci con sus inventos. Ambos tuvieron la suerte de nacer en
épocas en que lo proyectado desde su imaginación solamente
podía hacerse realidad luego de esperar largamente (estos
genios murieron sin comprobarlo) a que la ciencia y la técnica
lograran el desarrollo necesario para implementar sus creaciones.
Y desde aquellos proyectos dibujados -como lo hacía Leonardo-
o narrados maravillosamente -como lo hacía Julio Verne- hasta
su cristalización, pasaron décadas y siglos. Y esto
los convirtió en grandes visionarios, en profetas.
Hoy esto no puede suceder.
La ciencia va más rápido que la imaginación,
y es por ello que actualmente los profetas y los visionarios están
todos desocupados. (¿Usted conoce alguno en actividad?).
Debido a este súper
acelerado avance de la ciencia, no me extrañaría que
en pocos años se pueda viajar entre las galaxias en vehículos
individuales (como simple protección ante meteoritos u otros
elementos) y solamente propulsados por nuestros desarrollados poderes
mentales, o que (también está dentro de lo posible)
aparezca un nuevo Einstein, le dé unos retoques a la teoría
de la relatividad, y logre que una reformulación de esa ecuación
que nunca entendí sobre la relación del tiempo y el
espacio, nos permita viajar hacia el pasado. Y aceptando esta última
hipótesis voy a plantear mi posición frente a la despenalización
del aborto.
Llegado al punto me parece
escuchar la pregunta -en tono de asombro- de muchos: ¿qué
tendrá que ver el aborto con la posibilidad de viajar hacia
el pasado? Y también me parece escuchar la exclamación
de todos: ¡este tipo se volvió loco!, el “plancha”
Abdala tenía razón cuando dijo que era “un desequilibrado
en busca de protagonismo” (bueno, eso se lo dice a todos los
que denuncian los actos de corrupción de sus amigos sanguinetistas).
No señoras, ¡no
es así!, estoy en mi sano juicio.
Dios
también admite excepciones
Como católico,
mi posición frente al aborto es conocida, la sostengo firmemente,
y no viene al caso exponerla. Pero la firmeza de mi convicción
admite una excepción. Y aquí es donde tiene que ver
el avance de la ciencia y la posibilidad de viajar al pasado.
Aceptaría que
se despenalizara el aborto (y es más: LO DECRETARÍA
OBLIGATORIO) si se votara la ley con retroactividad a 1930, y pudiendo
viajar y aterrizar en esos tiempos, imponerles la ‘obligación
de abortar’ a todas las madres de los políticos corruptos
que nacieron a partir de esos años y ‘cuyas vidas solo
sirvieron para jodernos a todos los uruguayos’.
¡Viva el aborto!
Estoy seguro que Dios
me perdonará.
Monseñor
Cotugno ¡NO!, en este tema es más intransigente que
el Creador (creo que ni siendo un Peirano me daría la absolución).
Nota de la Redacción: el autor se esconde
cobardemente en el anonimato, aunque, por el humor cáustico
y pecuLiard de la nota creemos saber quien es. Por una
cuestión de ética no lo revelaremos hasta no confirmarlo.
|