Por Diego Labat

El ministro, la rendición y el ciclo político

El Ministro de Economía presentó esta semana el proyecto de Rendición de Cuentas que será enviado al parlamento. Según ha sido anunciado este será su último “gran proyecto” antes de retirarse para iniciar la campaña electoral.

El gobierno entiende que tiene un espacio fiscal de entre 350 y 400 millones de dólares y se propone discutir en que utilizarlos, aunque ya ha anunciado que en su mayoría se destinarán a gasto social, incluyendo las promesas hechas para la educación, que en la propuesta inicial serían unos 128 millones de dólares.

Obviamente lo primero que uno debe cuestionar de estos anuncios es si realmente existe este espacio fiscal. Las cuentas públicas muestran una buena situación, pero esto se debe fundamentalmente al crecimiento que ha mostrado la recaudación tanto por el nivel de actividad como por la voracidad fiscal que ha tenido el gobierno. Esto se puede revertir, ya que existen varios indicadores de que la bonanza no será para siempre.

La situación externa es complicada y aun siendo optimistas algo de lo que está sucediendo en el norte terminará llegando al país. En este contexto sería mejor aprovechar ese “espacio fiscal” en medidas que nos permitan enfrentar mejor las amenazas.

Sin embargo, más que discutir sobre la oportunidad de hacer estas opciones de gasto lo que ya he hecho en anteriores oportunidades, me gustaría detenerme en un aspecto de este tema que no ha sido el más destacado pero que me parece es de mayor gravedad.

El hecho que resulta preocupante es que el Ministro de Economía aparece como la primera opción del partido de gobierno para ser candidato a presidente en las próximas elecciones. Y ese Ministro Candidato será quien negocie los recursos de la rendición de cuentas con los distintos sectores que integran el partido de gobierno (en el gabinete y en el parlamento) y con los representantes de grupos sociales que harán sus reclamos, educación, salud, etc.

El Ministro de Economía en nuestro país no es un ministro más. Es quien define los principales lineamientos de la política económica, pero tiene además injerencia en los restantes ministerios a través de la asignación de recursos que siempre son escasos. A su vez, es la principal o una de las principales referencias que tiene el sector privado. Cada una de sus opiniones, actitudes o medidas adoptadas son observadas por los agentes económicos para fijar sus expectativas y tomar decisiones.

Mucho se ha hablado sobre el ciclo político que hace que los gobiernos gasten más de la cuenta en los años electorales. Lo nuevo es que quien define ahora el gasto sea precisamente quien sea el candidato. No parece lo más adecuado y muy posiblemente lleve a que el tamaño del gasto no sea el deseable, y la asignación entre los distintos rubros no sea la ideal. Esto es una señal negativa para el sector privado, que sin duda tomará este dato de la realidad para hacer sus opciones.

Fuente: La Democracia Digital

Álvaro Bermúdez Náutica (Puerto del Buceo, Montevideo)

Instituto de Capacitación Profesional

 

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