
Por Daniel Chirico
El papel
de los sindicalistas (o sindicalistas de papel)
En la naturaleza
o la vida real mejor dicho, más no significa mejor, por la
sencilla razón de que todo en mayor o menor medida tiene
su desarrollo de acuerdo a su uso.
Cuando el crecimiento
de algo, sea biológico o no, es desmedido entramos a padecer
entonces los problemas propios de esta condición.
La Administración
del Dr. Vázquez en líneas generales cree (dudo de
la razón que le asiste, no de la ideología que lo
justifica), cree como decimos que todo aquello que sea mas en cuánto
a sus propuestas refiere, redundará en una mejor gestión
o función.
Veamos pues
algunos ejemplos para que el estimado lector entienda un poco más
de qué hablamos en el día de hoy, comencemos entonces
con el MERCOSUR y nuestros amigos.
Siempre se ha
sostenido por parte de algunos actores del Gobierno que la afinidad
ideológica entre los hermanos latinoamericanos, bla, bla,
bla, bla, nos iba a permitir una unificación de criterio
y flexibilización en la concreción de las políticas
comunes que le permitan bla, bla, bla, a América Latina ser
la Patria Grande y bla, bla, bla, bueno pues bien como usted verá
eso no ha sucedido, por el contrario hay más problemas ahora
que antes y si lo duda mire del otro lado del charco y de este lado
el otro vecino que en ningún momento tuvo la mas mínima
intención de solucionar un tema que considero bilateral ¿Y
la hermandad latinoamericana? Bien gracias.
Ni que decir
de nuestra morbosa relación con el estado de Venezuela, mas
petróleo no significa más barato, sino en este caso
se paga como se puede pero la deuda será la misma o más
grande, fuentes extraoficiales ya hablan de una deuda con el Bolivariano
país del entorno de los U$S 2.000 millones o sea no nos están
regalando nada por el contrario alimentamos la dependencia aun más,
eso sí, de un gobierno amigo.
Y bueno como
usted verá en este cambalache de ataduras ideológicas
el país transita por un momento de bonanza que según
indicadores económico financieros estaría llegando
a un lento final y no lo aprovechamos de la manera mas eficiente,
solo hicimos mas de una cantidad de cosas porque se pensó
que era mejor.
Más gasto
público, más funcionarios, más presupuesto
sin saber en muchos casos cuál era el destino final del mismo,
y así entramos en otro capítulo de la vida política
del país que es el de las perversiones de uso.
Uno de los mejores
ejemplos de estas perversiones de uso a la que hacíamos referencia
es el Sindicato Policial (con todo el respeto que me merece dicha
fuerza). Los problemas de dicho sector trascienden de manera directa
al resto de la sociedad con una magnitud flagrante y evidente como
es notorio. Estoy convencido y no soy un iluminado (y tampoco hay
que serlo para saber esto), que los problemas del Funcionario Policial
no se solucionan ni con el ingreso de nuevos integrantes a la fuerza,
ni con un cambio por un bonito uniforme, otras armas mas potentes
de uso reglamentario y me atrevería a decir tampoco con un
aumento simple de sueldo.
Ahora si algunos
creen, integrantes del gobierno así lo han promovido desde
hace un buen rato, que los problemas se solucionan con un sindicato,
pues bien, le decimos que no ,están equivocados; los principales
problemas estriban en el respaldo que hoy no tienen y que por ahora
no tendrán, porque son complejos e involucran también
al Poder Judicial.
Aún no
nos ponemos de acuerdo, y aquí la culpa es de todas las fuerzas
políticas, aun no nos ponemos de acuerdo en qué tipo
de policía queremos y cuál respaldo le vamos a dar.
No vemos con
malos ojos la sindicalización de los trabajadores, ya que
uno también en su ámbito lo es, pero creo en la inconveniencia
de defender posturas que apuestan a una partidirización salvaje
y acérrima que no beneficia las más de las veces al
obrero.
La solución
que aun no llega desde el gobierno no debe apuntar a sindicalizar
todo lo que sea un conjunto de trabajadores en número mayor
de dos, bajo un mismo techo, cuanto mayor es el trabajo menor será
la necesidad del sindicato por la sencilla razón de estar
en un nuevo equilibrio cuasi que natural, en aquellos casos que
se crea conveniente la intervención del Estado estará
justificada entonces Pero no hagamos de esa relación una
unión simbiótica en la que el perjudicado sea siempre
el mismo y tercerizemos las culpas de nuestra propia inoperancia,
sino los sindicalistas, más allá de su rol necesario
e intransferible serán sindicalistas de papel.
El debe de esta
Administración creemos, más allá de las buenas
señales de inversiones que llegan desde el exterior, es que
no puede disimular esa perversa debilidad de perder los equilibrios
en cuanto a la relación obrero -patronal se refiere.
Fuente:
Vamos
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