Por Bertha Sanseverino

36 Meses de gobierno: Cumpliendo con los compromisos asumidos

Cuando Norberto Bobbio -ese gran pensador y militante antifascista- se pregunta si existe aún la IZQUIERDA y la DERECHA el contesta afirmativamente diciendo: “el criterio más frecuentemente adoptado para distinguir la derecha de la izquierda es el de la diferente actitud que asumen los hombres que viven en sociedad frente al ideal de la igualdad”.

Y continua afirmando:” Derecha e Izquierda no significan solo ideologías. Reducirlas a la pura expresión de un pensamiento ideológico sería una injusta simplificación, pues también indican programas contrapuestos respecto a muchos problemas cuya solución pertenece habitualmente a la acción política; se trata de contrastes no solo de ideas, sino también de intereses y de valoraciones sobre la dirección que habría que dar a la sociedad. En resumen, una política igualitaria se caracteriza por la tendencia a remover los obstáculos que convierten a los hombres y a las mujeres menos iguales. Ese elemento caracterizador es el igualitarismo entendido éste no como la utopía de una sociedad donde todos los individuos sean iguales, sino como la tendencia a convertir en más iguales a los desiguales.

Han pasado más de 200 años del nacimiento de esta binomio que dividió las grandes expresiones políticas que se enfrentaron en la Revolución Francesa y hoy sigue siendo tan vigente como entonces.

A la luz de esta definición y a la mitad del periodo del primer gobierno de izquierda es importante reflexionar sobre parte de lo realizado.

LA IZQUIERDA: cumpliendo sus compromisos programáticos

Para una fuerza política que ha definido en su Congreso los grandes lineamientos programáticos para el gobierno 2005-2009, es buena práctica repasar los compromisos asumidos y en consecuencia el nivel de cumplimiento de los mismos.

Bajo la consigna “Porque entre todos otro Uruguay es posible” el documento del congreso del Frente Amplio establece: “la profundización de la democracia y la construcción de ciudadanía en términos de derechos económicos, sociales y culturales es el objetivo que tienen las políticas sociales. Deben promover los derechos ciudadanos y el desarrollo del protagonismo de la gente, conjuntamente con la búsqueda de la equidad y la justicia social.

En este sentido, las políticas sociales son políticas que buscan deconstruir situaciones de desigualdad socialmente producidas y que tienen un fuerte peso en la cuestión de la distribución y redistribución de bienes y servicios (materiales y simbólicos)”. Y en el capítulo de atención a la pobreza, el documento establece: “cuando pensamos en estrategia para el desarrollo no se nos escapa que existen tiempos y ritmos más o menos lentos y complejos”. “De ahí que las urgencias tengan que ser atendidas a la brevedad”• Y en su conclusión es elocuente: “toda política genera cultura y del modo en como se haga dependerá que contribuya o no a romper con los círculos de reproducción de la pobreza”.

36 MESES DE GOBIERNO: nueva institucionalidad, programas sociales coordinados e intervenciones sociales a “la medida de las necesidades y demandas del protagonista” que contemplen las urgencias y los cambios estratégicos que se pautan en el corto y mediano plazo.

La experiencia de estos 36 meses ha sido muy enriquecedora para conocer la diversa dimensión de la pobreza y ello nos conduce a conocer los más humano, lo más intransferible del proceso de cada individuo, de cada familia.

Siempre tuvimos claro que la pobreza es mucho más que la falta de ingresos monetarios. En la actualidad comienzan a manifestarse nuevas designaciones para nuevos problemas sociales: pobreza estructural, nuevos pobres, excluidos sociales, marginales. No se trata de un juego académico ni de subclasificaciones de corte estadístico para lograr una fotografía donde “estemos” todas y todos.

Se trata de nada más y nada menos de descifrar y entender el proceso realizado por esa persona, familia o comunidad y lograr la intervención social adecuada para avanzar en el proceso de integración social.

Después del Plan de Emergencia Social ¿qué?

Para concluir, nos detendremos en una pregunta reiterada cuando se acerca el fin del Plan de Emergencia: y después del Plan ¿qué?

El después qué puede tener una respuesta sombría, desalentadora si el país no crece, no genera puestos de trabajo, no mejora los ingresos de los sectores más pobres (y ello a través de múltiples instrumentos), no invierte en las grandes políticas sociales: educación y salud.

El después qué en un escenario donde los principios de equidad y justicia social se manifiestan en las múltiples reformas que hoy sacuden para bien al Uruguay, nos posibilita mirar el futuro de nuestra sociedad con optimismo. Y retomar la frase que se hizo famosa en la convocatoria del Foro Social Mundial: OTRO MUNDO ES POSIBLE.

Fuente: Asamblea Uruguay

Álvaro Bermúdez Náutica (Puerto del Buceo, Montevideo)

Instituto de Capacitación Profesional

 

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