
Por Bertha Sanseverino
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Meses de gobierno: Cumpliendo con los compromisos asumidos
Cuando Norberto
Bobbio -ese gran pensador y militante antifascista- se pregunta
si existe aún la IZQUIERDA y la DERECHA el contesta afirmativamente
diciendo: “el criterio más frecuentemente adoptado
para distinguir la derecha de la izquierda es el de la diferente
actitud que asumen los hombres que viven en sociedad frente al ideal
de la igualdad”.
Y continua afirmando:”
Derecha e Izquierda no significan solo ideologías. Reducirlas
a la pura expresión de un pensamiento ideológico sería
una injusta simplificación, pues también indican programas
contrapuestos respecto a muchos problemas cuya solución pertenece
habitualmente a la acción política; se trata de contrastes
no solo de ideas, sino también de intereses y de valoraciones
sobre la dirección que habría que dar a la sociedad.
En resumen, una política igualitaria se caracteriza por la
tendencia a remover los obstáculos que convierten a los hombres
y a las mujeres menos iguales. Ese elemento caracterizador es el
igualitarismo entendido éste no como la utopía de
una sociedad donde todos los individuos sean iguales, sino como
la tendencia a convertir en más iguales a los desiguales.
Han pasado más de 200 años del nacimiento de esta
binomio que dividió las grandes expresiones políticas
que se enfrentaron en la Revolución Francesa y hoy sigue
siendo tan vigente como entonces.
A la luz de
esta definición y a la mitad del periodo del primer gobierno
de izquierda es importante reflexionar sobre parte de lo realizado.
LA IZQUIERDA: cumpliendo
sus compromisos programáticos
Para una fuerza política
que ha definido en su Congreso los grandes lineamientos programáticos
para el gobierno 2005-2009, es buena práctica repasar los
compromisos asumidos y en consecuencia el nivel de cumplimiento
de los mismos.
Bajo la consigna “Porque
entre todos otro Uruguay es posible” el documento del congreso
del Frente Amplio establece: “la profundización de
la democracia y la construcción de ciudadanía en términos
de derechos económicos, sociales y culturales es el objetivo
que tienen las políticas sociales. Deben promover los derechos
ciudadanos y el desarrollo del protagonismo de la gente, conjuntamente
con la búsqueda de la equidad y la justicia social.
En este sentido, las
políticas sociales son políticas que buscan deconstruir
situaciones de desigualdad socialmente producidas y que tienen un
fuerte peso en la cuestión de la distribución y redistribución
de bienes y servicios (materiales y simbólicos)”. Y
en el capítulo de atención a la pobreza, el documento
establece: “cuando pensamos en estrategia para el desarrollo
no se nos escapa que existen tiempos y ritmos más o menos
lentos y complejos”. “De ahí que las urgencias
tengan que ser atendidas a la brevedad”• Y en su conclusión
es elocuente: “toda política genera cultura y del modo
en como se haga dependerá que contribuya o no a romper con
los círculos de reproducción de la pobreza”.
36 MESES DE GOBIERNO:
nueva institucionalidad, programas sociales coordinados e intervenciones
sociales a “la medida de las necesidades y demandas del protagonista”
que contemplen las urgencias y los cambios estratégicos que
se pautan en el corto y mediano plazo.
La experiencia de estos
36 meses ha sido muy enriquecedora para conocer la diversa dimensión
de la pobreza y ello nos conduce a conocer los más humano,
lo más intransferible del proceso de cada individuo, de cada
familia.
Siempre tuvimos
claro que la pobreza es mucho más que la falta de ingresos
monetarios. En la actualidad comienzan a manifestarse nuevas designaciones
para nuevos problemas sociales: pobreza estructural, nuevos pobres,
excluidos sociales, marginales. No se trata de un juego académico
ni de subclasificaciones de corte estadístico para lograr
una fotografía donde “estemos” todas y todos.
Se trata de
nada más y nada menos de descifrar y entender el proceso
realizado por esa persona, familia o comunidad y lograr la intervención
social adecuada para avanzar en el proceso de integración
social.
Después del Plan
de Emergencia Social ¿qué?
Para concluir, nos detendremos
en una pregunta reiterada cuando se acerca el fin del Plan de Emergencia:
y después del Plan ¿qué?
El después qué
puede tener una respuesta sombría, desalentadora si el país
no crece, no genera puestos de trabajo, no mejora los ingresos de
los sectores más pobres (y ello a través de múltiples
instrumentos), no invierte en las grandes políticas sociales:
educación y salud.
El después qué
en un escenario donde los principios de equidad y justicia social
se manifiestan en las múltiples reformas que hoy sacuden
para bien al Uruguay, nos posibilita mirar el futuro de nuestra
sociedad con optimismo. Y retomar la frase que se hizo famosa en
la convocatoria del Foro Social Mundial: OTRO MUNDO ES POSIBLE.
Fuente:
Asamblea Uruguay
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