
Por Hugo Ferrari
Ataque
a la República
Estoy leyendo el libro
“ATAQUE A LA REPÚBLICA”, escrito por el Dr. Javier
Vigo Leguizamón. Si bien el desarrollo de esta novela tiene
como escenario la República Argentina, he creído oportuno
y conveniente dar a conocer parte de un diálogo reflejado
en la página 37 de la citada obra, por aquello de que lo
que sucede en la vecina orilla se refleja en nuestra sociedad tarde
o temprano, o también en la actualidad. He aquí la
transcripción señalada.
“¡No me
vengas con pruritos morales, con cargos de conciencia! ¿Ahora
que estamos en al poder te vas a quebrar? ¿De qué
diálogo con los militares me hablás? ¿Te olvidaste
del odio con que los matabas? Los voy a hacer mierda. Se van a pudrir
en la cárcel, y en cárceles comunes; ya verás
lo que será el 2006. Desde la sombra me encanta provocarlos,
cortarles los ascensos, congelarles los sueldos, humillarlos, obligándolos
a obedecer.
Hemos avanzado mucho
en nuestra estrategia de remodelar la conciencia colectiva, la memoria
histórica. La sociedad fue nuestro primer objetivo y ella
ya no nos ve como terroristas. Hemos pasado a ser jóvenes
idealistas inocentes que luchamos por un mundo mejor. Con la ayuda
de la prensa adicta hemos concentrado toda la sangre en nuestros
enemigos. No importa cuál sea la verdad; lo que interesa
es que la gente la crea. La política es marketing puro y
una de las leyes primordiales del marketing es la “percepción”.
No importa el producto, importa la percepción que el cliente
tiene del producto. La comunicación política se simplifica
enormemente cuando uno logra que la gente identifique el mal con
nuestros rivales ideológicos. La ley de la percepción
nos permitió construir aceleradamente poder generando la
creencia de que contamos con el 70% de la población. Nuestro
producto, genera esa sensación en la mente del pueblo. Lenta,
despaciosamente, hemos ido desplegando un arma clave para realizar
la revolución: la intimidación.
Moral es todo lo que
sirve para construir la revolución, incluso la corrupción
si nos da dinero para comprar conciencias. Moral es el odio que
nos inculcaba El Che. No te olvides que para él, el fin último
de la guerrilla era, como en cualquier guerra, aniquilar al enemigo.
En su “Manual” consideraba al terrorismo como un factor
valioso cuando sirve para eliminar a dirigentes opresores.
Hay que atomizar la
sociedad. Hay que privarla de los vínculos por ella escogidos:
la religión, la familia. No admitiremos deserciones en nuestras
filas.
Tal lo escrito por el
Dr. Javier Vigo Leguizamón sobre su Argentina en el libro
“Ataque a la República”.
¿Acaso no da para
pensar, comparar y preocuparnos?
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