
Por Joaquín
Ibarz
Sergio
Aguayo, presidente del Centro de Análisis e Investigación
Fundar y profesor del Colegio de México
"La
izquierda mexicana no empieza ni se agota con López Obrador"
Sergio Aguayo, presidente
del Centro de Análisis e Investigación Fundar y profesor
del Colegio de México, expresa su rechazo a la reforma energética
que ha presentado al congreso el gobierno de Felipe Calderón
por la falta de controles y de transparencia, y también muestra
su desacuerdo con las declaraciones del historiador Enrique Krauze
a "La Vanguardia" referentes a la sumisión de destacados
intelectuales mexicanos al caudillo Andrés Manuel López
Obrador.
Sergio Aguayo, con una
larga trayectoria en la defensa de las libertades cívicas
y de elecciones transparentes, señala que el centro Fundar
está a la vanguardia en los temas de vigilancia de presupuestos,
rendición de cuentas, etcétera. El académico
afirma que no existen garantías para que la entrada del capital
privado en la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex)
"no siga la historia de corrupción y saqueo de los bienes
públicos que hemos visto en este país durante tantos
años".
-¿Cómo
se ha llegado en México a esa polarización por una
reforma energética que todos están de acuerdo en que
es muy necesaria?
-Hay varios factores
a tener en cuenta, los cuales me llevan a disentir de Enrique Krauze.
El historiador hace un reduccionismo que me parece incorrecto analíticamente
e impreciso políticamente. Los que disentimos de la postura
gubernamental sobre la reforma energética no lo hacemos solamente
porque Andrés Manuel López Obrador esté encabezando
la resistencia contra el gobierno de Felipe Calderón. Hay
una base social y una base crítica, que se fundamentan en
diferentes motivos. Le voy a dar los míos. Primero, la resistencia
y el rechazo a la reforma energética tienen que ver con la
historia.
-¿En
qué sentido?
-El artículo 27
de la Constitución, que otorga al Estado el control del subsuelo,
es algo más que un texto legal. Tiene un carácter
simbólico. Es la encarnación del nacionalismo positivo
mexicano. Es decir, es la base sobre la cual México como
país, con la expropiación petrolera de 1938 bajo la
presidencia de Lázaro Cárdenas, logra uno de sus pocos
éxitos, en su relación con el exterior. La expropiación
petrolera forma parte de esos mitos que toda sociedad tiene y que
para una parte de la sociedad mexicana encarna lo que quisiéramos
que fuera México: un país con una clase gobernante
que nos defienda frente al exterior, que nos defienda de una historia
llena de agresiones venidas de fuera.
-¿El
segundo motivo de su rechazo a la reforma?
-También está
ligado con la historia. Tiene que ver con la privatización
de los bienes públicos, que de manera automática nos
trae a la memoria historias extraordinarias de corrupción,
todas asociadas a las privatizaciones que se produjeron durante
el mandato presidencial de Carlos Salinas de Gortari. Las grandes
privatizaciones se produjeron a finales de los ochenta. Asociamos
la privatización con el saqueo y malbaratamiento de los bienes
públicos por un grupo de esos multimillonarios que distinguen
a México. Es decir, un país de pobres donde la distribución
del ingreso es pésima con unos cuantos multimillonarios.
Eso conduce a un tema ya más concreto sobre la propuesta
energética de Felipe Calderón.
-Tanto
el Gobierno como su aliado en este tema, el Partido Revolucionario
Institucional (PRI), insisten en que no hay ninguna privatización.
-Si lee la propuesta
de Calderón con cuidado verá que otorga a la empresa
privada una serie de actividades en diferentes campos. Yo no estoy
en contra de una participación de la empresa privada en asociación
con Pemex. Mi oposición viene porque la iniciativa de Felipe
Calderón no incluye mecanismos para transparentar ni para
hacer efectiva la rendición de cuentas. Es más de
lo mismo. Es una iniciativa en la cual el ejecutivo tiene la capacidad
de nombrar a los cuatro nuevos miembros del consejo de administración
de Pemex. El ejecutivo designa a quienes van a fiscalizar a Pemex.
Por tanto, no existen las garantías de que la entrada del
capital privado en asociación con Pemex se libre de la historia
de corrupción y saqueo de los bienes públicos que
hemos visto y sufrido tanto en este país. Y en ello han participado
no sólo empresas privadas extranjeras, sino también
mexicanas. Los grandes multimillonarios son mexicanos, cuya fortuna
ha salido de la riqueza nacional. En esta historia hay que ubicar
al ministro del Interior, Juan Camilo Mouriño. Mouriño
es un recordatorio diario de cómo el gobierno de Felipe Calderón
no quiere reconocer que en toda la trayectoria de su ministro ha
existido un conflicto de intereses muy grave. Juan Camilo Mouriño
y su familia representan esa relación corrupta y perversa,
por lo menos poco transparente, entre la empresa privada y Pemex
en su estado actual.
-Pero
nadie plantea poner correctivos a la ineficiencia y corrupción
que existe en Pemex. La petrolera mexicana tiene cinco veces más
empleados que otra empresa con igual producción de barriles
de petróleo. Ni el Gobierno ni la oposición se han
atrevido a proponer la reforma del sindicato petrolero, que es uno
de los principales culpables del colapso actual de Pemex.
-En eso estamos de acuerdo.
Estoy totalmente de acuerdo en la necesidad de sanear a Pemex y
de corregir los vicios corporativos del sindicato. Felipe Calderón
no se muestra dispuesto a limitar el poder de esos sindicatos tan
corruptos.
-No
lo plantea Felipe Calderón, ni López Obrador, ni nadie….
Es un tema tabú. Nadie toca al sindicato de Pemex, al corrupto
sindicato de los monopolios públicos de electricidad, ni
al súper corrupto sindicato de maestros. Ni siquiera se plantea
una reforma de esos sindicatos que tanto frenan el desarrollo de
México, de esos sindicatos que han dejado de ser -si alguna
vez lo fueron- organizaciones para representar los intereses de
los trabajadores. Como dice el comentarista Sergio Sarmiento, hoy
los sindicatos son, en el mejor de los casos, simples negocios particulares
de los líderes; en el peor, resultan organizaciones gangsteriles.
-Es así, estoy
totalmente de acuerdo con esa apreciación. Absolutamente
nadie plantea la reforma sindical.
-¿En
qué aspecto está más en desacuerdo con las
declaraciones de Enrique Krauze a "La Vanguardia"?
-En una serie de puntos
por supuesto que mi posición coincide con la de Andrés
Manuel López Obrador. Y es aquí donde entra mi diferencia
con lo que declaró Enrique Krauze a "La Vanguardia".
Aunque Krauze se refiere sólo al grupo de intelectuales convocados
por López Obrador, entre los que cita a Sergio Pitol, Carlos
Monsiváis, Elena Poniatowska y Lorenzo Meyer, de hecho yo
comparto buena parte de las ideas de esos escritores. Es impreciso
el reduccionismo que hace Krauze de subsumir las críticas
o las resistencias a las propuestas de Calderón a un dictado
de López Obrador. Eso no se sustenta en los hechos. Pareciera
que hemos renunciado a la razón para seguir los lineamientos
de un líder mesiánico y carismático. No es
el caso. Aquí hay un problema de fondo que no tiene que ver
con la reforma energética pero que posee puntos de contactos
con ella, que es la actitud enfermiza y visceral que tiene un sector
de la sociedad mexicana en contra de López Obrador. La intolerancia
nos conduce a otro tipo de problema y a la cuestionada elección
presidencial de 2006, cuya herencia todavía estamos viviendo.
-¿Cómo
se puede apoyar a un dirigente que ordena la ocupación con
barricadas del Congreso durante 16 días? ¿Respalda
usted el secuestro de uno de los poderes fundamentales del Estado?
-Es un buen punto. Respondería
lo siguiente. A mí no me gustó el método, no
estuve de acuerdo. El dilema es que si no hubieran ocupado el Congreso
la reforma energética, con todos estos defectos que señalé,
hubiera sido aprobada por el oficinista Partido de Acción
Nacional (PAN) y por el PRI.
-Entonces
cualquier partido puede ocupar el Congreso si un proyecto de ley
no le gusta.
-Ese es el dilema al
que nos enfrentamos. En el fondo, lo que está sucediendo,
y esto es una tragedia para México y para todos los partidos,
es que las instituciones que nos representan no están funcionando
adecuadamente. En el caso de la reforma energética, el PAN
ha cerrado filas en torno a Juan Camilo Mouriño y a Felipe
Calderón sin tomar una postura razonada sobre el por qué.
Y el PRI está utilizando la reforma energética como
instrumento, como moneda de cambio, para poder ampliar sus esferas
de poder, transfiriendo recursos económicos a sus gobernadores.
Pero también sin dar razones.
-López
Obrador en su programa electoral "Un proyecto de nación"
propugnaba la inversión privada para modernizar Pemex. ¿Cómo
explica que ahora demonice la participación de la empresa
privada en la petrolera estatal?
-Una vez más.
El meter solamente a López Obrador en esta discusión
la empobrece. Mi postura no tiene que ver con López Obrador.
Lo condenable en el caso del Frente Amplio Progresista (la coalición
de tres partidos –entre ellos el PRD- que respalda a López
Obrador) no es necesariamente que hayan tomado el Congreso, sino
su rechazo a debatir con el Gobierno. Esa ausencia de posicionamientos
sobre la reforma energética está empobreciendo el
debate.
-¿Cuál
sería la mejor propuesta para salvar del colapso a una empresa
en declive, con pocas reservas probadas y que su producción
disminuye un 7 % cada año? Los expertos pronostican que si
no se descubren nuevos yacimientos México tendrá que
importar petróleo dentro de ocho o nueve años.
-Habría muchas
soluciones, pero la que propone el ejecutivo no es una propuesta
válida para muchos mexicanos, entre los que me incluyo. No
la consideramos viable porque así lo diga López Obrador,
sino porque tenemos la capacidad de razonar por nosotros mismos.
Y es ahí donde no me queda más que disentir con Enrique
Krauze, a quien respeto por otros motivos, por muchos motivos históricos.
Krauze ha caído en un reduccionismo por su tirria, su obsesión
contra López Obrador.
-¿Fundar
tiene una propuesta para Pemex?
-La ausencia de previsiones
o análisis sobre los resultados que tendría la propuesta
del Gobierno impide hacer una valoración de su impacto sobre
las finanzas públicas y anula la garantía de obtener
ingresos petroleros para beneficio de la sociedad. La iniciativa
no prevé instrumentos de transparencia y acceso a la información
que aseguren buenas prácticas en las licitaciones y contratos
con particulares que derivarían de la propuesta. Además,
establece excepciones que harían más opaco el sistema
de gestión. Al contrario de lo que establece como objetivo
explícito, la propuesta no promueve, en los hechos, autonomía
de gestión. Establece nuevos mecanismos discrecionales que
fortalecen al Ejecutivo. Por ello, es fundamental exigir un amplio
debate legislativo, que dé cuenta de las deficiencias de
la propuesta, que establezca mecanismos de control, evaluación
y rendición de cuentas, y asegure la defensa del interés
público ante intereses particulares. Fundar destaca puntos
críticos de la iniciativa del Gobierno que fomentan la opacidad
y la corrupción. La propuesta abre posibilidades jurídicas
de coparticipación de particulares en Pemex, en un amplio
rango de actividades, sin la paralela creación de mecanismos
precisos para garantizar la transparencia.
-Hace
unos días la emisora W difundió la grabación
de una conversación de Carlos Navarrete –portavoz del
Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Senado-
con López Obrador, en la que el derrotado candidato presidencial
decía que era "'una vacilada' (burla, tomadura de pelo,
según diccionario de la RAE) la propuesta de debatir la reforma
de Pemex". En la grabación se escucha que López
Obrador afirma en tono conminatorio: "No sé si me explico,
lo importante es que ganamos el tiempo, pero lo ganamos no en la
negociación, lo ganamos por que tomamos, tomaron la tribuna".
El año pasado, el periodista Ricardo Alemán publicó
en el diario "El Universal" otra conversación entre
Carlos Navarrete y López Obrador, en la que el líder
del PRD afirmaba: "¡No me importa que se hunda Pemex…
si se tiene que hundir, que se hunda… A Pemex lo vamos a arreglar
cuando lleguemos a la presidencia". ¿Pemex es una excusa
que utiliza López Obrador para desestabilizar al gobierno
de Calderón?
-Estamos todos insistiendo
en reducir la discusión sobre la reforma energética
a lo que dice o no dice López Obrador.
-Toda
la política nacional gira ahora sobre lo que dice o no dice
López Obrador sobre la reforma energética.
-No, no, no. La discusión
en algunos aspectos se ha centrado en lo que hace y dice López
Obrador. Pero en muchos otros no es así. El punto de desacuerdo
con la postura de Enrique Krauze es ese reduccionismo en cuyo centro
está López Obrador y esa generalización que
impide un debate razonado sobre la reforma energética.
-En
los seis años de presidencia de Vicente Fox los ingresos
petroleros por encima de lo que figuraba en los presupuestos superaron
los 60.000 millones de dólares. Con Calderón las divisas
que entran gracias al alto precio de los hidrocarburos también
superan con mucho a lo presupuestado. Pero toda esa ingente cantidad
de dinero se reparte entre los gobernadores, se utiliza en gasto
corriente o se despilfarra. Y aunque México importa el 40
% de la gasolina que consume, en 25 años no se ha construido
una sola refinería. Y no es por falta de dinero. Dinero hay
para refinerías y exploraciones de nuevos pozos, pero no
se utiliza con esos fines. Pemex financia más del 40 % del
presupuesto nacional.Y ni López Obrador, ni ningún
dirigente, oficialista u opositor, denuncia esta sangría
porque beneficia a todos los partidos.
-Totalmente de acuerdo.
Me parece inaceptable que se malgasten esos ingresos. Es una vergüenza.
Que no lo planteen los gobernadores del PAN, del PRI, del PRD, no
quiere decir que otros intelectuales de izquierda, que yo estoy
en la izquierda, sí lo digamos. La izquierda no empieza ni
se agota con López Obrador. Es algo mucho más amplio,
y muchísimo más complejo y rico. Y por eso no estoy
de acuerdo con el reduccionismo de Krauze. Mi punto en desacuerdo
es ése. El debate se empobrece de una manera inaceptable
y preocupante con la obsesión con López Obrador.
-¿Qué
solución propondría para evitar que Pemex disminuya
más su producción?
-Me hace una pregunta
que rebasa mi competencia. Yo estoy dando una respuesta razonada
en reacción a una postura que expuso Enrique Krauze en "La
Vanguardia", con la cual no estoy de acuerdo. No quiero incurrir
en generalidades al exponer las posibles propuestas para Pemex,
eso debe formar parte de un debate en el que desafortunadamente
ni el gobierno de Calderón, ni los tres principales partidos,
ni López Obrador, están contribuyendo a realizar.
Hasta ahí estamos de acuerdo.
-Los
países de comunismo puro y duro, como China, Cuba, Vietnam,
se han abierto al capital extranjero para explorar y explotar sus
recursos energéticos. La empresa estatal brasileña,
Petrobrás, se ha convertido en un referente mundial gracias
a la colaboración con petroleras extranjeras. ¿Por
qué México se cierra en banda a la participación
de la iniciativa privada en el salvamento de Pemex?
-Ya le di mis razones.
La principal es que la inversión privada no garantiza que
no siga enriqueciéndose una minoría a costa de los
recursos nacionales. Poniéndolo de otra manera. ¿Qué
quieren? ¿Que entreguemos Petróleos de México
a unos cuántos, como ha sucedido hasta ahora con Teléfonos
de México, con las televisoras, etcétera? Desde mi
punto de vista no me parece que tengamos por qué aplaudir
la ineficiencia, la corrupción y la mala distribución
del ingreso. La tendencia de los gobiernos del PRI y del PAN es
favorecer a los multimillonarios.
-Pero
ahora quienes se enriquecen son los dirigentes sindicales, una costosa
e ineficiente burocracia, y unos trabajadores que reciben muchas
prebendas y que se jubilan antes de los 50 años pese a que
la empresa está cargada de deudas.
-Con la reforma energética
de Calderón se enriquecerían los mismos y también
los grandes empresarios mexicanos y algunos extranjeros. Mi postura
es muy clara, en la propuesta del Gobierno no hay mecanismos para
rendición de cuentas y no hay la transparencia suficiente,
no hay garantías de que no se va a seguir malbaratando nuestra
energía, nuestro petróleo, que es patrimonio de todos.
Esta opinión es el resultado de mi propia capacidad de discernimiento
y de análisis, con independencia de lo que diga o no diga
López Obrador. Sin embargo, reconozco a López Obrador
el mérito de haber llamado la atención sobre la rapidez
con la cual el PAN y el PRI querían aprobar la reforma. Con
sus acciones, con las que paradójicamente no estoy de acuerdo,
logró evitar que se cometiera un atraco más contra
toda la sociedad.
-¿Por
qué México es incapaz de modernizar ese costoso sistema
sindical corporativista de petroleros, electricistas, maestros y
demás empleados públicos?
-Porque somos un país
secuestrado por élites políticas, económicas
y sindicales. Somos un país en el que la sociedad está
indefensa frente a la corrupción, frente al expolio y frente
a los abusos. Somos un país en el que el defensor de los
derechos humanos no defiende los derechos de todos, sino de aquellos
con los cuales él está de acuerdo.
-Cuando
se ha hecho una mínima reforma en el tema de las pensiones
y las jubilaciones de los trabajadores del Seguro Social, para evitar
el colapso del sistema de pensiones, el PRD, por indicación
de López Obrador, se ha opuesto y ha organizado grandes protestas.
El PRD se opone a cualquier reforma de ese tipo, que es lo primero
que hizo Lula da Silva al asumir la presidencia de Brasil. ¿López
Obrador se opone a cualquier reforma?
-Esa es la postura del
PRD y de López Obrador, no es la postura de toda la izquierda,
no es mi postura. Insisto, yo no estoy en contra de la entrada de
capitales privados a Petróleos Mexicanos, pero sí
me opongo a que entren bajo el esquema que propone el gobierno de
Felipe Calderón. Me opongo por no dar garantías de
que se controlará y se frenará la corrupción.
-El
mantenimiento del sindicato petrolero tal como está garantiza
que continuará la corrupción y la ineficiencia.
-Ese es uno de los chantajes
que hace siempre el PRI. Cada partido tiene su propio gran sindicato.
El PRD controla el sindicato de los electricistas de Luz y Fuerza
del Centro, el PAN al sindicato de maestros, el PRI a los petroleros.
Y cada uno controla una industria estratégica del país.
Por tanto, desde mi perspectiva, la perspectiva de quien forma parte
del universo de la izquierda, me parece inaceptable el reduccionismo
que se quiere hacer con este debate. Un reduccionismo que quiere
eliminar críticas, como la mía, argumentando que son
el resultado de una seducción hecha por un líder mesiánico
y pobre. Mi postura es de izquierda, pero no depende de lo que haga
o diga López Obrador. En algunas cosas estoy de acuerdo con
él, en otras no.
-Ha
sido Usted muy amable.
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