

Por
Cecilia Blume
Compás
de espera
Estamos ad portas de
un evento importante que podría tener repercusión
en nuestro país y en la región en general: el referéndum
sobre la autonomía de Santa Cruz que podría definir
el rumbo del gobierno de Evo Morales.
En Santa Cruz de la Sierra
casi un millón de bolivianos votarán en un referéndum
autonómico convocado por el prefecto de Santa Cruz, Rubén
Costas, para aprobar o rechazar el Estatuto del Departamento Autónomo
de Santa Cruz.
El gobierno de Evo Morales
ha señalado que el referéndum es ilegal y ha pedido
el pronunciamiento de la OEA quien, cuidando las formas, no se ha
pronunciado por la legalidad del referéndum a pesar de la
información detallada de los sucesos recogida por el ex canciller
argentino Dante Caputo, quien fuera enviado a Bolivia para tomar
la temperatura de los hechos. Se teme que se produzcan hechos de
violencia en Santa Cruz dado que hay los que sostienen que el referéndum
es ilegal.
En cualquier caso de
ganar el SI, los cruceños podrían gozar de mayor autonomía
sobre todo en el campo económico respecto al derecho de propiedad
de las tierras, la administración de sus bienes y rentas,
obras públicas, telefonía, etc. En este referéndum
se expresan, una vez más, las grandes diferencias ideológicas
existentes entre los bolivianos que en muchos casos parecen irreconciliables
y que se materializan en cómo se percibe el tema económico.
Una Bolivia estatizante cuyos recursos naturales no serán
exportados sino consumidos internamente vis a vis una Bolivia capitalista
donde se prefiere explotar los recursos naturales monetizando sus
beneficios.
Una Bolivia seguidora
de la doctrina chavista que luego de la estatización de sus
campos petroleros ha anunciado que seguirá con las telecomunicaciones.
Una Bolivia que no logra tener una visión compartida de país
y que más bien mantiene desde hace años gobiernos
tanto de izquierda como de derecha que no logran ni siquiera un
consenso medio de sus postulados económicos y sociales.
Bolivia vive horas difíciles
que no son nuevas en su historia, pero que ningún gobernante
ha sabido enfrentar abiertamente.
El problema boliviano
es mucho más serio que el que se expresa en el referéndum
de hoy. Un país que no comparte un horizonte de desarrollo.
Un país con un nivel de pobreza muy alto. Un país
donde casi ningún gobierno ha dado resultados y, por ello,
un país que espera muy poco de sus gobernantes. |