

Por
Enrique Meneses
John
McCain es George W. Bush II
Lo único que no
le gusta es la tortura porque él la sufrió como prisionero
durante la guerra de Vietnam. El sujeto de derechos humanos era
él, no la población vietnamita. La gira que acaba
de realizar por Oriente Medio ha dejado perplejos a muchos compatriotas
suyos. Es un Bush con más años pero con idéntico
desconocimiento de la geopolítica mundial. La idea de atacar
Irán le ronda en la cabeza después de haberse entrevistado
con varios embajadores de su país y de los líderes
de Israel. Sobre Irak sucede lo mismo: “Aquellos que dicen
que nuestras metas son inalcanzables, están equivocados,
igual que lo estaban hace un año cuando declaraban que la
guerra ya se había perdido en Irak”. Los dardos se
dirigían a los dos candidatos demócratas, Hillary
Rodham Clinton y Barck Obama. Se basaba en el hecho aparente, de
que había descendido el número de atentados. Hace
unos días, con motivo del 5º aniversario del “Mission
Accomplished”, se produjeron numerosas muertes en Irak, entre
ellas cuatro soldados estadounidenses. Defendió al Presidente
Bush por su política de guerra pero atacó a su Administración
por la forma de llevar las relaciones con los países extranjeros
aliados que tendría que reparar si es elegido. Se considera
un “idealista realista”. Intenten descifrar esto.
Cuando se refiere a aliados,
no dice que, principalmente se trata del Estado de Israel. En Estados
Unidos existe una obsesión con el Antiguo Testamento, la
Thora y la Biblia, en todas las capas de la población y entre
negros, blancos y latinos (iberoamericanos). Las alusiones a la
huida de Egipto sostenía a los oprimidos negros que querían
huir de la esclavitud de los Estados Confederados, Moisés
recibe las Tablas de la Ley pero es americano para muchos estadounidenses,
quizá Charlton Heston. No hay habitación de hotel
que no tenga una biblia de Saint James en la mesilla de noche. La
palabra “Lord” (Señor) y el “bless you”
(Dios le bendiga) están en boca de todos así como
referencias a la batalla de Massada, David y Goliat, el Templo de
Salomón, las murallas y trompetas de Jericho. Israel, que
muchos puristas u ortodoxos judíos, no reconocen como Estado
en espera del Mesías (no confundan con Jesús), es
un faro trasladado a la política de los Estados Unidos. Pocos
se atreven a criticar a los israelíes cuando cometen atrocidades
contra el pueblo palestino. Es más fácil encontrar
en Israel judíos criticando a su gobierno que en EE.UU. Cuando
yo lo hago me suelen bombardear con virulentos ataques tratándome
de antisemita, cosa que no soy en absoluto. Aunque los israelíes
no se decantan por ninguno de los tres contendientes a la Casa Blanca,
sus preferencias por McCain son apenas disimuladas.
En su visita a Oriente
Medio, a mediados de marzo, el candidato republicano no podía
ser más explícito. Reconoció Jerusalén
como capital única del Estado de Israel. Pidió sanciones
más severas contra Irán, cuando los judíos
tienen las bombas atómicas necesarias para deshacerse de
sus enemigos de toda la región. Se declara opuesto a dialogar
con Hamás, como suelen hacer todos los que no reconocen como
resistentes a quienes defienden su tierra sin posibilidad democrática
de hacerlo de otro modo. No quiere ofrecer soluciones al Estado
israelí “porque confía en el gobierno y sus
dirigentes”, véase la guerra abierta lanzada por Ehud
Olmert contra el Líbano que tantas victimas civiles produjeron
para que todo quedase igual, hasta la llegada de un ejército
de interposición. Los dos soldados judíos, prisioneros
de Hezbolá, no fueron liberados. Uno sigue preso.
“Tenemos una relación
excepcional pero ello no significa que hagamos diferencias con un
Estado palestino si se crea. Israel y Estados Unidos creen que son
necesarios dos Estados” ha declarado el senador. Mientras
tanto se negocia con Mahmoud Abbas, el Presidente de la Autoridad
Palestina que se ve incapaz de impedir levantamiento de muros, acciones
bélicas entre Israel y Hamás y, lo más grave,
la continua apropiación de tierras palestinas en Cisjordania
para establecer asentamientos, incluso en la parte árabe
de Jerusalén, barriadas donde los palestinos quieren establecer
la capital de su Estado cuando este pueda convertirse en realidad.
El resumen de la situación
en Oriente Medio, a 11 meses de que abandone el peor presidente
que los Estados Unidos ha tenido en su Historia, según encuestas
estadounidenses, la región está patas arriba gracias
a un señor que hubiese hecho mejor seguir bebiendo en lugar
de aspirar, como juego, a gobernar el mundo. El único país
laico de la región, Irak, tan dictadura con Huseín
como lo es Arabia Saudí con el monarca de turno o los Emiratos
del golfo. Ha conseguido que la minoría chií, sea
la fuerza dominante, aliada con el Irán chií. El resto
de la región, predominantemente suní, está
inquieta y, en lugar de ir hacia la democracia tan cacareada por
los EE.UU., se hacen más duros en sus represiones. Los kurdos,
dominados por Bagdad dentro de Irak, practicamente se han independizado
en el norte y ya causan problemas a Turquía con las incursiones
del PKK. No olvidemos que Turquía (único país
con constitución laica de la región) es una vieja
aliada de Estados Unidos y una potencia dentro de la OTAN. El Kurdistán
iraquí está en una de las dos zonas petroleras más
ricas de Irak en tanto la segunda se encuentra en territorio chií,
apoyado por Irán. Irán solo quiere ser una potencia
que se tenga en cuenta en los problemas de la región. Olvídense
de Al Qaeda, si EE.UU. llega a un acuerdo con Teherán, la
guerra de Irak termina mañana. Pero ahora, la industria armamentista
está equipando, a precio de oro, los arsenales del asustado
sunismo wahabita de Arabia y países de orillas del Golfo
Pérsico.
De los tres candidatos
a la presidencia de Estados Unidos, el único que no se ha
pronunciado descaradamente a favor de Israel, es Barack Obama. ¿Creen
que ello es una ventaja o un contratiempo importante?
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